Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

La información se entierra entre relatos de escándalo

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Hace algunas semanas (aunque es un tema recurrente entre los amigos) platicaba con Roberto Bardini sobre lo intrascendente que es el periodismo que se hace en el DF, en especial los diarios. Son aburridos, ya a nadie sorprenden.

Con el pretexto de que la gente quiere leer menos y ver más gráficos, muchos matutinos han ablandado sus coverturas coberturas temáticas, se satisfacen con la nota del día y prefieren contratar a reporteros que suelen no revisar lo que escriben, que confunden a Evo Morales, sostienen que Peter Parker dirigió El Hombre Araña 3 o son acríticos ante algunas verdades a medias que abundan en nuestro país.

Hoy toca el tema Jesús Silva-Herzog Márquez en su blog y, además de hacer una interesante reflexión al respecto, enlaza a un estupendo artículo de Jurgen Habermas, intelectual de la escuela crítica de Frankfurt, en el que califica casi como de indispensable la intervención del Estado para garantizar que los medios, con acento en la prensa escrita, recuperen su vocación de formadores de opinión pública, fometando el pensamiento crítico.

La preocupación de ambos me parece fundamental en la discusión de las nuevas bases del México democrático que se viene creando desde los años noventa. Sin embargo, pedir a las instituciones estatales que fomenten redacciones críticas es iluso. Los dueños de los medios, y eso está comprobado, mantienen sus propias agendas políticas, respaldando o combatiendo a grupos en el poder.

Y en buena parte de provincia ni se diga: los empresarios han coptado la opinión pública para ofrecer “estabilidad y gobernabilidad” a los pequeños emperadores que dominan sus feudos de corrupción.

Por eso, más que pedirle al león que se vuelva vegetariano, hay que fomentar desde la academia y las organizaciones de periodistas la formación de nuevas alternativas de comunicación, basadas -porqué no- en internet, medio todavía sin censura en nuestro país.

El reto, ahora, sería garantizar la conexión a la red y ahí sí que tiene mucho por hacer el Estado, fomentando el uso de software libre (como se hace en Argentina, Brasil o Ecuador) y apoyar programas para que las computadoras de bajo costo, como la diseñada por el equipo de Nicholas Negroponte, llegué a todos lados.

Como administrador de los recursos nacionales, el gobierno federal debería asegurar que en cada población, por pequeña que sea, haya un grupo de computadoras conectadas a internet, conectadas a la posibilidad de ver que la realidad de los medios tradicionales sólo es una parte de México, muy maquillada, por cierto.

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Written by Uriel

22/05/2007 a 5:30 pm

Publicado en Periodismo

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