Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

AMO LOS JUEVES

Desde hace muchos años he amado los jueves. Me gustan mucho más que los viernes o los sábados, aunque sólo un poco más que los domingos.

En jueves me han pasado cosas extraordinarias que no desvelaré aquí por pudor y privacidad. Nací un jueves.

Este jueves, hoy 26 de abril, se unirá a mi lista de jueves santos, los que ya comienzan a ser una Algarabía demencial.

A quienes siempre tuvieron una palabra de aliento e impulso, muchas gracias por su apoyo. Para los que no, también gracias.

He aprendido una lección más y es momento de reiniciar la máquina, inspirado en el manisfiesto de un gran artista canadiense, Bruce Mau:

1. Permite que los acontecimientos te cambien. Tienes que estar deseando crecer. El crecimiento no es algo que te ocurre. Tú lo produces. Tú lo vives. Los requisitos del crecimiento son: que estés abierto a experimentar nuevos acontecimientos y dispuesto a ser cambiado por ellos.

2. Olvídate de lo bueno. Lo bueno es una medida conocida; es aquello en lo que todos estamos de acuerdo. Crecer no es algo necesariamente bueno. El crecimiento es una exploración intermitente que no necesariamente nos llevará a lo que estamos buscando. Mientras te apegues a lo bueno, nunca alcanzarás el verdadero crecimiento.

3. El proceso es más importante que el resultado. Cuando el resultado conduce al proceso, sólo llegaremos a donde ya hemos estado. Si el proceso conduce al resultado, quizás no sabremos a dónde vamos, pero sabremos que queremos estar ahí.

Hace algunos ayeres, Ciro Gómez Leyva dedicó unas palabras a quienes, el 12 de marzo de 2004, renunciamos a continuar en El Independiente de Carlos Ahumada. Su texto, publicado en MILENIO Diario, concluía con un párrafo que se ajusta muy bien a lo que me ocurre hoy:

En fin, un fuerte abrazo a los compañeros de El Independiente. Creo que no es necesario decirles hoy algo que ellos saben muy bien: este negocio da muchas vueltas. Y quizá con el tiempo, de este triste desenlace sólo quede su ejemplo, su lección y, por qué no, una sabrosa anécdota para recordar en futuras tardes luminosas, que ya llegarán. Ánimo y suerte.

Hoy será una de esas tardes para mi.

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Written by Uriel

26/04/2007 a 1:02 am

Publicado en Yo

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