Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

Se acabó el sexenio del cambio

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Sin permiso de su autor

En junio de 2000, unos días antes de que Vicente Fox derrotara por primera vez al PRI en una elección presidencial, alguien de mi familia decidió invitar a un vecino hiperpanista a mi fiesta de cumpleaños.

El wey, que ahora está desempleado, defendía a Fox como si se tratara de Jesús el Cristo. Sin embargo, nunca pudo convencer a nadie de mi casa por votar por ese pendejo que mañana deja de ser presidente de México.

Recuerdo que sólo mi hermana Patricia, politizada gracias a Telerrisa, aceptó votar por Fots bajo el argumento casi ridículo de “el chiste es que el PRI ya no gobierne”.

Después de seis años, la lección no fue aprendida. Fox y su mujer, Marta Sahagún, han hecho lo peor que cualquier otro gobernante priista: gastos excesivos, abusos de poder, corrupción, beneficios para familiares, respaldo a empresarios leales al sistema.

Sólo hubo un cambio: a Vicente Fox sólo le interesó estar bien en las encuestas, con el respaldo de esa parte de México que respaldó a Acción Nacional y Felipe Calderón, presidente de este país a partir de mañana.

Vaya seis años de nada. Ni para adelante ni para atrás. ¿Su único mérito? Haber sacado al PRI de Los Pinos, cierto. Pero si de eso se trataba, pues hubiera dejado que alguien más encendiera el seso.

Pinche Fox, adiós.

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Written by Uriel

30/11/2006 a 3:39 pm

Publicado en Politiquerías

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