Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

Cuando desperté, el dino leía

leave a comment »

Justo una semana antes del celebrar el natalicio de Benito Juárez, don Jesús Ángeles Contreras me regaló una de las charlas más aleccionadoras que recuerdo durante mi paso por MILENIO Hidalgo.
Con la humildad que dan los años, don Chucho me regañó por mi ignorancia sobre la importancia de Juárez en la vida de Hidalgo. Sus palabras no fueron menos amables por estar sentado en la silla de mi oficina.
Justo recordé su tolerancia cuando el lunes pasado renuncié como editor general del diario que ahora tiene entre sus manos.
Con casi dos años de trabajo en Pachuca, debo confesar que me he quedado sin elementos de aporte para MILENIO Hidalgo, un pequeño monstruo que nunca está satisfecho con lo publicado, que es voraz ante los errores y las omisiones, pero que debe responder mucho más a las expectativas de una sociedad igualmente hambrienta de que sus problemas, los reales, se vean plasmados en estas páginas.
Don Jesús igualmente me llamó la atención sobre la trascendencia de la ética en las decisiones de quienes manejamos información.
Semanas después comprendería lo que trataba de explicar ese anciano generoso: contrario a cualquier otra mercancía, la información no tiene dueño. Es fruto de la sociedad, por eso cuando se tergiversa se comete un delito que no persiguen las procuradurías. Aunque deberían.
Como era de esperarse, en las calles de Pachuca corren varias versiones que intentan explicar mi salida del único diario en Hidalgo que ha sabido responder a su obligación social. La que más me ha llamado la atención es la siguiente: fui encontrado con las manos en la masa en algunas transas, por lo que Gerardo Márquez, el dueño de esta franquicia de MILENIO, indudablemente me despidió. Ante esto, corrí con Martha Gutiérrez para pedir protección. Trate de evitar la risa, estimado lector, que yo hago mi mejor esfuerzo para lo mismo.
Para que después no aparezcan los superinformados columnistas para explicar que me voy a Novedades (diario que, por cierto, está cerrado desde hace cuatro años), les adelanto que me uno a El Financiero.
Antes de que se me acabe el espacio, desde aquí envío mi agradecimiento a quienes apoyaron mi travesía por Hidalgo. A los demás, igual gracias. No hubiera sido tan divertido en su ausencia.

uriel.rodriguez@gmail.com

Anuncios

Written by Uriel

05/06/2006 a 12:21 am

Publicado en Tinta china

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: