Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

El funcionario público

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El casi asegurado candidato del PRI para la alcaldía de Pachuca, Omar Fayad, es el clásico funcionario público que todo régimen monocromático, como el que gobierna Hidalgo, tiene guardado bajo la manga.
En su trayectoria en la burocracia, Fayad Meneses ha hecho de todo. Literalmente. Hace algunos meses decía que era parte de entregar buenos resultados y que su condición de abogado le permitía manejar casi cualquier agenda en la administración pública.
Sin embargo, el ex secretario de Educación, Agricultura, diputado local, federal, director de Aduanas, comisionado de la Policía Federal Preventivo y miembro del jet set televisivo es bien recordado por su trompicado paso por la Procuraduría de Justicia del estado, bajo las órdenes de su mentor, Jesús Murillo Karam.
Ambos fueron testigos, en marzo de 1998, de uno de los capítulos más cruentos de la desesperación social.
Elementos de la policía local de Huejutla detienen a dos hombres acusados de presunto secuestro, mientras viajaban en una camioneta con placas de Veracruz, de donde eran originarios. Son encarcelados y al día siguiente se les dicta auto de formal prisión. Sin embargo, a través de una estación de radio se filtra el rumor de que serán liberados y se llama a la población a no permitirlo.
Mil personas se reúnen frente a las oficinas del juzgado mixto de primera instancia en donde retienen al juez y al personal administrativo. Destrozan dos patrullas, la camioneta de los presuntos raptores y las instalaciones de la PGJEH. Penetran al palacio municipal y lo rocían con gasolina. Amenazan con incendiarlo. Se dirigen a la cárcel –localizada en el interior del palacio municipal– y sacan a los presuntos raptores.
Hasta ese momento llegan en un helicóptero Murillo Karam y el procurador Omar Fayad para persuadir a la población de no hacerse justicia por propia mano, ofreciendo aplicar la justicia “conforme a la ley”. Nadie les hace caso y 30 personas incitan a la multitud a matar a los acusados. Ambos hombres son golpeados y lacerados con machetes, a uno le extirpan la lengua y le cortan la cabeza; al otro, le arrastran por el quiosco, lo matan a golpes y se le cuelga en la plaza pública.
Días después se sabe que sólo trataban de vender estampas y juguetes a las afueras de la primaria. Los familiares de los linchados declaran que se dedicaban a la venta de artículos de papelería de poblado en poblado. El alcalde de Tihuatitlán, Veracruz, declaró al reportero estadunidense Sam Quiñones, uno de los pocos que difundió la información: “Eran jóvenes sanos, trabajadores y con una manera honesta de vivir; eso me consta, los conocí desde pequeños”. La policía sólo aprehende a cinco presuntos participantes en el linchamiento.
Meses después, ambos funcionarios son llamados para integrarse a la Secretaría de Gobernación, bajo las órdenes de Francisco Labastida Ochoa.

Gotas traicioneras

De llegar Fayad a la alcaldía de Pachuca, los más entusiastas en el DIF ya esperan el arribo de Victoria Eugenia Guadalupe Martínez Moreno, la esposa del priista. Hay quienes empiezan a hacer cuentas. “Si en el bautizo de sus gemelos se gastaron casi 500 mil pesos en la comida y otros 200 mil en bebidas, ¿qué les esperará a las cocinas comunitarias?”. Provechito.

uriel.rodriguez@hgo.milenio.com

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Written by Uriel

22/08/2005 a 3:06 am

Publicado en Tinta china

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