Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

Entre cínicos y mosquitos

leave a comment »

Que un diario como El Universal publique que destacados servidores públicos, incluida la esposa del actual gobernador de Hidalgo, cobraron a lo largo del año pasado un paquete de cheques para darse su bono sexenal –muy merecido, seguramente– parece que en nada cambiará a la política de este estado.
Son 40 millones de pesos, una nimiedad para el erario estatal. Algo así como diez por ciento de las participaciones pagadas al estado, sólo durante marzo de este año.
De hecho, tampoco serviría de mucho que Juan Veledíaz publicará hoy las fotografías y videos que tiene la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, en las que se ve a los asistentes de Nubia Mayorga, con sonrisa de oreja a oreja, pidiéndole a la cajera de la sucursal bancaria que realizara las transferencias pertinentes.
Y no pasará nada porque es claro que Hacienda, tan sutil para moverse en el turbio universo de la administración pública, sabe que los implicados están obligados a regresar el dinero. Tan sencillo como eso. De lo contrario, bastará con restringir un poco las entregas y, sin duda, la vigilancia sobre los movimientos bancarios de las cuentas oficiales será vigilado con ojo especial. Además, siempre estará disponible información extra para implicar a más y más de los funcionarios implicados.
Sin embargo, es previsible que todo el escándalo del chequesgate termine con un comunicado de alguna de las dependencias federales involucradas exonerando a los funcionarios, incluso crucificando a algún funcionario menor. Ya algunos en el equipo de Miguel Osorio han sido enviados a las oficinas del gobierno federal para conseguir un acuerdo amistoso que no afecte la cada vez más cuarteada imagen de la actual administración, que nació cuestionada y transcurre sus primeros días en medio de golpeteos políticos.
La salida negociada con el gobierno federal está a la vuelta. La presencia de Josefina Vázquez Mota y el Negro Elizondo así lo demuestra. Sus escuetas giras por Pachuca y Tulancingo para anunciar la entrega de fondos para el seguimiento de programas federales son una cortesía que permite que Osorio saque la nariz del agua unos minutos.
Pero el problema que se le quedará a Miguel Osorio es que su promesa de transparencia terminará por ser una iniciativa muy debilitada por el cinismo y la necedad de mantener en el puesto a Nubia Mayorga. En cualquier organización medianamente honesta, la simple sospecha de corrupción obliga a los funcionarios implicados a dejar el puesto para que la investigación fluya y garantice a los contribuyentes estafados que sus conclusiones serán independientes, no manipuladas.
Y sólo hay que voltear a ver el caso del Instituto Electoral del Estado de México. La sospecha de una licitación manipulada para beneficio de dos consejeros ciudadanos le costó el puesto, no sólo a los implicados, sino a toda la cúpula del IEEM. Y la denuncia nació igualmente con una nota informativa, en este caso de Eduardo Cancino, reportero de muchos años en Toluca, que transmitió el ahora extinto Canal 40.
Pero en Hidalgo, la capital mundial del “no pasa nada”, las denuncias no pasan de ser molestos mosquitos que quitan el sueño, pero que pueden ser aplastados por la fuerza de la impunidad y la corrupción.

uriel.rodriguez@gmail.com

Anuncios

Written by Uriel

23/05/2005 a 5:41 am

Publicado en Tinta china

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: