Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

Participación ciudadana y planes de desarrollo

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Siempre que se llama a la participación ciudadana desde el gobierno se corre el riesgo de caer en una trampa política que busca legitimar a una administración, en este caso la de Miguel Ángel Osorio.
Durante algunos días, su gobierno pidió la opinión de la gente para definir las líneas estratégicas que deberá seguir su paso sexenal por la administración de Hidalgo y discutir con “colegios, barras y asociaciones de profesionistas; organismos y asociaciones civiles, sindicatos; cooperativas; representantes populares; empresarios; especialistas; académicos; investigadores; cuadros partidistas; servidores públicos y organizaciones gubernamentales y no gubernamentales” sobre cinco temas: economía con dinamismo, desarrollo equitativo e incluyente, integración y equilibrio regional, democracia y certeza jurídica, y gobierno transparente y moderno.
Según las cifras oficiales, casi dos mil 500 personas respondieron a la convocatoria oficial que, suponemos, deberá de generar EL DOCUMENTO del sexenio, la Biblia inspiradora de los burócratas estatales, descargada desde realidad.
Pero en paralelo, los artífices de la cada día más indispensable Ley de Acceso a la Información Pública deberán comprender que la transparencia significa mucho más que exponer a detalle la manera como se gasta el dinero público, a quién y por qué se le adjudica un proyecto a la constructora tal o en qué momento se decide modificar una ley de deuda estatal, para citar un caso que actualmente se discute en el Congreso y que poco se sabe al respecto.
Más allá de esto, la transparencia en Hidalgo debe trascender las décadas y décadas de oscurantismo oficial que, patrocinado por ñoñas mayorías priistas, lo mismo regala terrenos a los promotores de una pseudocandidatura presidencial que entrega la promoción estatal a una compañía que obtiene jugosos negocios por espectáculos y producción de teleseries.
Desde la ciudadanía debemos hacer escuchar la necesidad de que la audiencia pública, esa herramienta de participación basada en la publicidad de los actos de gobierno y la transparencia, sea definitiva. Además se debe fomentar un pacto de integridad que cambie cultural y gradualmente las licitaciones públicas, en la cual el gobierno asegura transparencia en el diseño de las bases para la licitación, el proceso de adjudicación y la ejecución del contrato.
Se debe recuperar la figura democrática de la iniciativa popular, que es la facultad política, otorgada a la ciudadanía, con el fin de canalizar sus demandas e intereses mediante un proyecto de ley. En ese sentido, también deberán estar las recomendaciones ciudadanas, herramienta que tiene como objetivo señalar principios generales rectores que sirvan de aporte para la elaboración o modificación de un reglamento interno de un organismo público.
Y, fundamentalmente, se requiere que a nivel estatal se construya un proceso para generar presupuestos participativos, con los que se garantice la participación de la comunidad en las etapas de elaboración, definición y control de la ejecución del dinero público.
Un grupo de sugerencias que, instaladas en países con verdaderas democracias, han permitido que la gente tenga el verdadero poder político, no sólo la ilusión electoral de las mayorías fatuas.

uriel.rodriguez@gmail.com

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Written by Uriel

16/05/2005 a 6:24 am

Publicado en Tinta china

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