Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

Transparencia y compras gubernamentales

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El desarrollo y expansión de la infraestructura pública es un eterno pendiente en estados como Hidalgo, conquistados por la pobreza y el subdesarrollo. Históricamente, los servidores públicos se han aprovechado de esa necesidad inexorable para hacer su guardadito. Aprovechan su control administrativo para comprar a dos pesos algo que sólo vale medio, compartir la diferencia con el proveedor y tender una serie de relaciones de corrupción que les permitan terminar su gobierno y retirarse plácidamente a alguna hermosa casa al sur de la Ciudad de México o de plano a París.
Algunos teóricos de la administración pública sostienen que son tan los obstáculos a los que se enfrentan los políticos, que cuando presiden la cartera ministerial más humilde, buscan la cualquier forma de enriquecerse a costa de su encargo. Por eso, los maestros del periodismo asumen que todos los políticos son corruptos. Todos. En Hidalgo, Budapest o Angola.
Con la entrada en vigor de leyes de transparencia como la que pronto se discutirá en nuestro estado, la compra de toallas de cuatro mil pesos, ostentosas remodelaciones de oficinas y otros gastos fuera de la ley son “licencias” cada vez más criticadas y, por supuesto, condenadas.
Pero los políticos siguen asociándose a tipos como Carlos Ahumada, es un hecho. Incluso contratan a prestanombres para que funjan como líderes de constructoras, empresas de transportación y hasta flotilleros de taxis y combis.
Sería ingenuo exigirle al gobierno que termine con la corrupción. Parafraseando a Tomás Mojarro, es como pedirle al león que se convierta al vegetarianismo. Sin embargo, a partir de la fuerza que la ciudadanía apartidista deberá obtener en la toma de decisiones en la administración pública y solicitud de información con la nueva ley de transparencia, se le podrá exigir a quienes nos gobiernan que implemente una serie de candados anticorrupción que, uno, disminuya el desvío de fondos o, dos, que obligue a los funcionarios públicos a cometer delitos mucho más evidentes o sofisticados para engordar su cochinito sexenal.
¿Cuáles deberán de ser los ejes de esa nueva ley de transparencia? Un código de conducta que comprometa a la autoridad y sus empleados a seguir una estricta política anticorrupción, que considere los posibles conflictos de interés, proporcione mecanismos para denunciar la corrupción y proteja a los informantes.
La ley deberá asegurar que los controles internos y externos y los organismos auditores sean independientes y funcionen con efectividad, teniendo como indispensable que toda demora razonable en la ejecución de un proyecto deberá propiciar actividades de control adicional. Sus informes deberán ser accesibles al público.
Además, deberá exigir que se separen las funciones clave del gobierno para asegurar que la responsabilidad de exigir la evaluación, preparación, selección, contratación, supervisión y control de un proyecto, sea asignada con toda pulcritud. Para esto, se deberán aplicar garantías estandarizadas, tales como el uso de comisiones en la toma de decisiones y la rotación de personal en posiciones sensibles. Por supuesto, la participación de organizaciones de la sociedad civil como supervisores independientes tanto de la licitación, como de la ejecución de proyectos es fundamental.

uriel.rodriguez@gmail.com

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Written by Uriel

25/04/2005 a 1:43 am

Publicado en Tinta china

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