Urielo 0.5

Seguro pero cosquilludo

La mitad que falta por recorrer

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Cuando hace meses se le preguntaba a alguno de los regidores de Pachuca sobre el estado que guardaba la redacción del primer reglamento de tránsito para la ciudad, lo primero que venía a su boca, después de asegurar que ya estaba “casi listo”, era presumir que cada concepto, cada palabra de su articulado había sido discutido en múltiples foros ciudadanos, donde se discutía libre y sinceramente sobre las mejores propuestas para regular la vialidad de la capital.
Casi lo mismo hizo Miguel Osorio en su campaña a gobernador. Para supuestamente enriquecer su propuesta de administración, el equipo del ex secretario de Gobierno organizó foros regionales de consulta a la ciudadanía sobre todos los temas imaginables, desde educación a salud, pasando por agricultura y desarrollo social. Sus conclusiones, suponemos, formarán parte del Plan de Desarrollo Estatal para su sexenio y que aún no es presentado en sociedad.
Sin embargo, esa participación ciudadana light impide que, como es indispensable, la ciudadanía hidalguense participe en la toma de las decisiones públicas, las que afectan directamente el desarrollo de la sociedad por cualquier tipo de corrupción, en la acción u omisión. Porque es claro que en un estado corporativista, que no sabe de otra sopa más que la priista, se da pie al clientelismo como medio de control político. El desvío de fondos públicos sucede en casi cada etapa de la administración pública y la irresponsabilidad del sistema judicial beneficia a unos pocos privilegiados. Bastará con ver en los próximos días la reestructuración que planea hacer Osorio en ese poder.
Este sistema ha llevado a la desintegración de la participación ciudadana y a la propagación de las injusticias sociales.
El caso de la elección a gobernador del 20 de febrero habla mucho del hartazgo de la sociedad ante los políticos, sus negocios de poder y las instituciones electorales: Miguel Osorio obtuvo la mitad de los votos (51.8 por ciento) de la mitad de los posibles electores (45.1 por ciento). En este escenario con desnutrición ciudadana, la legitimidad suele cultivarse a través de los foros mencionados, aunque las herramientas legales que permitan la verdadera participación social estén en un topus uranus platónico inaccesible.
Y ni los legisladores locales, mucho menos la administración priista de Hidalgo, planifican reforma política alguna que, por ejemplo, lleve el derecho ciudadano al plebiscito o al referéndum a la Constitución del estado.
Apenas se vislumbra una posible Ley de Transparencia y Acceso a la Información estatal, que permita conocer de qué manera se gasta el dinero público, sin embargo la sociedad civil demandan mucha más responsabilidad de los gobiernos municipales, del estatal, especialmente para exigir compromisos sensatos por parte del gobierno para ayudar a los marginados a enfrentar los desafíos de educación baja, infraestructura subdesarrollada y una pobreza extensa.
Por eso, como se dice regularmente con mucha razón, para que existan mejores gobiernos deben haber mejores ciudadanos, que sepan actuar frente a la fuerza del Estado, que no se amedrenten para involucrarse en los asuntos públicos e incidir en las políticas que definen la calidad de vida de la sociedad. Pero esa es la mitad del camino que falta por recorrer.

uriel.rodriguez@hgo.milenio.com
uriel.rodriguez@gmail.com

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Written by Uriel

18/04/2005 a 3:54 am

Publicado en Tinta china

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